domingo, 30 de septiembre de 2012
Música - Jon Anderson
Anderson es de esas personas de las que en el barrio se dice que tienen “buena vibra”, cuando se lo nombra se lo designa como “la voz de YES” aunque no puede obviarse que ha sido también el compositor principal del grupo. Su concierto acústico revela las canciones tal como nacieron, tal como él las llevó al grupo, entonándolas con esa voz privilegiada y acompañado apenas por una guitarra. Canciones simples y hermosas que en la banda ganarían en complejidad y potencia. Los pasajes más bellos, más finos de la música de YES fueron compuestos por Anderson y constituyeron el meollo del concierto que dio en el Teatro Ateneo, desprovistos de todo el entramado sinfónico lucen tal como imaginamos él las propuso en la banda, en alguna sala de ensayo, en alguna reunión. ¡Qué más agregar! Por ejemplo que Anderson enriqueció el show con una buena cuota de humor y anécdotas. Impagable el relato de cómo conoció a Vangelis y las vicisitudes que lo hicieron durar apenas cinco días en la banda cuando Jon lo propuso como reemplazo de Wakeman, o el momento en que, al sentarse al piano, confesó que solo sabe tocar las teclas blancas.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Música - Rick Wakeman en el Gran Rex
En varias oportunidades he escuchado mencionar a Rick Wakeman como “el mejor tecladista del mundo”. Aunque algunos artistas lo sean, el arte no es competitivo y carece de mecanismos, como tiene por ejemplo el deporte, para medir los méritos que permitan definir un ordenamiento de mejor a peor. Esto no impide que existan concursos, premios, rankings y afirmaciones tan entusiastas y desatinadas como la que suele circundar a Rick Wakeman. Aunque, por cierto, merecer tal desatino ya habla bien del hombre.Convengamos que Wakeman es un eximio tecladista, de dilatada carrera tanto en el rock como en la música clásica, conocido en todo el mundo por su trayectoria con el grupo YES como así también por su obra solista que incluye joyas como “Las seis esposas de Enrique octavo”, “Viaje al centro de la Tierra” o “Mitos y leyendas del Rey Arturo”.
Su presencia en el Buenos Aires agotó con rapidez las localidades obligando a agregar una nueva función.
Algo habrá sembrado Wakeman a lo largo de tantos años como para ser recibido con una tremenda ovación antes de tocar siquiera una nota. El propio Wakeman pareció sorprendido por tanto afecto y en varias ocasiones le costó encontrar las palabras para agradecer al público. Lo que nunca le ha costado son las notas, que sus dedos recorren, en ocasiones a velocidad asombrosa, sin errar nunca el destino. Sentado a un piano de cola y acompañado por

El entusiasmo de la audiencia continuó luego de dos bises (“Merlín el mago” y “The jig”). Wakeman volvió al escenario una vez más, agradeció y a la vez dijo estar en un problema porque se les había acabado el repertorio ensayado con la orquesta, ante lo cual ofreció repetir un fragmento de “Viaje al centro de la tierra”. La situación derivó en los músicos rebuscando en sus partituras la página correspondiente mientras Wakeman los esperaba tocando el piano. Un momento simpático que un video colocado en YouTube me permite compartir con ustedes.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Música - We can Fly - YES
Ya se consigue en las disquerías de nuestro país “Fly from Here”, el último álbum de YES. Producido por Trevorn Horn, con Benoit David en voz, Geoff Downes en teclados y los históricos Steve Howe (guitarra), Chris Squire (bajo) y Alan White (batería).
Algo que siempre llama la atención cuando se escucha a esta banda es que, como dijo un amigo, “nunca se sabe hacia dónde van”. Los medios masivos de comunicación han logrado que acostumbremos el oído a un formato de canción, del que siempre podemos augurar lo que está por venir. Esto nunca ha sucedido con la música de YES y tampoco ocurre en “Fly from Here”, álbum rico en permanentes cambios de ritmo y melodía; las canciones toman un rumbo inesperado, nunca se sabe para dónde van y ni siquiera los finales de los temas se “ven venir”. Las variaciones constantes hacen de la música un hecho impredecible.
La primera parte del disco nos trae, en la mejor tradición del rock sinfónico, una suite de 23 minutos de duración, dividida en seis partes que pueden escucharse por separado o como una única pieza. La segunda mitad aporta cinco canciones más, entre las que se incluye “Solitaire”, una pieza acústica de Steve Howe que se sumará de ahora en adelante a las acostumbradas “Tristeza por un día” y “El aplauso”.
En líneas generales, el disco es muy parejo, la voz de Benoit luce muy bien, como si hubiera renunciado a imitar a Jon Anderson, volviéndose más auténtico.
Trevorn Horn tuvo un fugaz paso por la banda en el disco “Drama”. Su influencia ahora como productor, más la de Downes en los teclados, hace que “Fly…” recuerde en alguna medida a aquel. Y si el disco no alcanza la brillantez de un “Fragile” o un “Close to the edge” se debe, probablemente a la ausencia de Anderson, no tanto en la voz (recordemos que el cantante nuevo está impecable) sino en la composición.
El arte de tapa, también en la tradición del grupo, vuelve a ser obra de Roger Dean, que puebla sus paisajes de pequeños detalles, los cuales se aprecian mejor en la edición de vinilo.
Sin llegar al espacio sideral al que nos transportaba “Starship trooper” ni a las profundidades de los océanos topográficos, pero haciendo honor a su trayectoria, Yes ha levantado vuelo otra vez y nunca puede saberse hacia dónde.
Dejo la lista completa de temas y al final, el arranque del disco, como para que puedan escuchar algo.
1. Overture
2. We Can Fly
3. Sad Night At The Airfield
4. Madman At The Screens
5. Bumpy Ride
6. We Can Fly (Reprise)
7. The Man You Always Wanted Me To Be
8. Life On A Film Set
9. Hour Of Need
10. Solitaire
11. Into The Storm
martes, 30 de noviembre de 2010
YES en Argentina - El cambio perpetuo
Algunos argumentaban que sin Anderson ni Wakeman padre, ya no sería YES; otros hablaban de “medio YES” y se miraba con desconfianza al nuevo cantante. Si esto sucedía entre los supuestos admiradores del grupo; ni que hablar de los demás, aquellos acostumbrados a tildarlos de dinosaurios o pretenciosos.
Acusar a un músico de dinosaurio es un disparate que no tiene sostén; dado que se lo está acusando de portación de años, como si la música fuera posible hasta un determinado momento de
Lo de pretenciosos es un mote que intenta ser descalificador cuando, si lo tomamos desde cierto punto de vista, podría ser visto, en verdad, como un elogio. Estos tipos no se conformaron con repetir las fórmulas musicales establecidas; fueron más allá, investigaron, exploraron, se formaron. Todos los integrantes de YES son músicos virtuosos, tienen formación de conservatorio, no están limitados a tocar lo que les sale, pueden tocar lo que quieran y han pretendido ir más allá del hit pegadizo de tres minutos, generando una carrera que, si bien tuvo su apogeo en la década del setenta, se ha extendido por más de cuarenta años. Después ya la cosa pasa a ser cuestión de gusto, de sensibilidad, de apreciación personal. Hay gente a la que le gusta y gente a la que no.
La cuestión es que estos “dinosaurios pretenciosos” dieron una lección de música en su paso por
No hubo escenografía diseñada por Roger Dean ni
Es cierto que YES ha tenido una voz emblemática en Jon Anderson, apenas ausente en uno de los veintisiete discos editados por la banda; y también que, en los años de madurez había logrado en escena una presencia casi sacerdotal. Puede que haya extrañado, entonces, verlo a Benoit moviendo las manos al compás de la música, vestido con un chalequito o enfundado, al final, en la camiseta argentina. Personalmente me resultó muy acertada la gestualidad con que acompañó el final de And you and I, levantando los brazos al tiempo que la música se elevaba hacia la estratosfera.
And you and I es una hermosa canción de amor; a mi criterio, una de las pocas que existen, ya que las que acostumbramos llamar así, no son canciones de amor sino de enamoramiento, en todo caso, la primera etapa de lo que podría llegar a ser el amor. Aquí, otra vez, han ido más lejos que el resto, apuntando a la unión espiritual posible entre dos seres, muy posterior a la etapa del enamoramiento, los celos y el “no puedo vivir sin vos” con que nos edulcoran la mayoría de las canciones. Este tema es sublime y así lo interpretaron.

Para esa altura ya habían tocado I’ve seen all good people, casi un himno, compartido esta vez por varias generaciones ya que, además de padres que llevaron a sus hijos se vieron muchos jóvenes que asistieron por su cuenta, rompiendo el estereotipo de publico cuarentón o cincuentón con el que la prensa suele describir a la buena gente que sigue al grupo. También Tempos Fugit, canción presentada por Squire, quien se tomó el trabajo de anunciar que tocarían dos canciones de Drama (el único disco en el que no había participado Anderson), obra que no solían interpretar en vivo. Volvieron a sorprender luego con Astral Traveller, tema de Time and a Word, segundo disco de la banda, editado en 1970. Pese a ser un tema de los inicios del grupo, donde apenas se insinuaba lo que lograrían más adelante, la canción sonó renovada y muy integrada al resto del repertorio, solo de Alan White incluido. Una gran interpretación y otra prueba más de que la música de YES viene superando con holgura el paso de los años. Machine Messiah, el segundo tema de Drama que ejecutaron, fue otro de los platos fuertes de la noche, en particular por ser una canción que no tocaban desde hacía años.
Luego llegaría el turno de Perpetual Change, tema de The YES Album, de 1971, cuya poesía vino a remarcar el mensaje del grupo en estos años.
And one peculiar point I see,
As one of many ones of me.
As truth is gathered, I rearrange,
Inside out, outside in, inside out, outside in,
Perpetual change.
Ante la ausencia de Anderson, Squire y Howe se repartieron el protagonismo al momento de comunicarse con el público. Ya cuando el notable guitarrista, gritó “alright” al término de Siberian Kathru, alguien del público supo despertar sonrisas al exclamar: “¡Epa! Steve Howe habla!”. El propio Howe se encargaría de presentar “una canción de los ochenta”, antes de arremeter con Owner of a lonely heart, el gran hit del grupo, tema que suelen menospreciar los fanáticos por ser el registro más pop de la banda. Convengamos que cuando se propusieron hacer un tema pegadizo, para recuperar algo de popularidad en una década poco propicia para los temas largos, pudieron hacerlo sin banalizarse. Owner… compitiendo en la categoría “canciones con estribillo” les gana a todos los especialistas en el asunto. La letra, además, no es para despreciar. Con aire chamánico, incita, nada menos, que a salirse de la masa y hacerse cargo del libre albedrío.
Por supuesto, hubo tiempo para deleitarse con un set acústico de Howe y para saltar y cantar en Roundabout, con Benoit ya en plena comunicación con el público.
Starship Trooper es un tema ideal para terminar un recital, aquí con la banda sonando a pleno, Howe cambiando de guitarras como en casi todo el concierto y Squire dándole al bajo de tal forma que te hacía vibrar el pecho.
Párrafo aparte para Oliver Wakeman. Tocó las partes de su padre con precisión y agregó algunos toques de buen gusto, aunque su bajo perfil lo haga pasar un poco desapercibido.
Luego de esta gira, anunciaron que dedicarán el 2011 al lanzamiento de un nuevo disco, con la misma formación que vino al país en el marco de “In the present tour”.
YES estuvo en
viernes, 5 de noviembre de 2010
Música – Vuelve YES a la Argentina!!!
El 19 de noviembre en el Luna Park de Buenos Aires, el 21 en Rosario y el 23 en el Orfeo de la ciudad de Córdoba, vuelve a tocar YES en la Argentina luego de su concierto del 2003 también en el Luna.Para los despistados, aclaro que YES es una banda única, aunque su estilo suele catalogarse como rock sinfónico y emparentarse con Pink Floyd, Genesis, Emerson Lake & Palmer y King Crimson. Sus integrantes son músicos con formación de conservatorio que decidieron, allá por los años setenta, explorar las posibilidades del rock. Estos tipos no se quedaron en las fómulas ya establecidas; fueron más allá. Como resultado encontramos piezas largas, de estructura sinfónica, combinadas con la potencia rockera. Otra de las particularidades de YES es la espiritualidad que han logrado transmitir en su música y en la poesía de las letras.
A otro tipo de desprevenidos les cuento que no viene Jon Anderson; lo cual no es un detalle menor tratándose de la voz y, para muchos, el alma del grupo. Debido a unos problemas de salud, le han encontrado, desde el 2008, un reemplazo sobre el que estarán puestas las miradas de los seguidores argentinos de
Tampoco viene Rick Wakeman, pero en este caso la ausencia duele un poco menos porque lo reemplaza su hijo Oliver, quien tiene una más que interesante carrera solista.
Por supuesto estarán los históricos Alan White, Chris Squire y … Steve Howe, el guitarrista más virtuoso que he visto y oído en mi vida, el cual solito ya vale el precio de cualquier entrada.
La formación que tocará en nuestro país, mezcla de históricos y sangre joven, será entonces la siguiente:
Benoit David (voz)
Oliver Wakeman (teclados)
Alan White (batería)
Chris Squire (bajo)
Steve Howe (guitarra)
Se agregaron nuevas fechas, el 3/12 en el Gran Rex y el 4/12 en Mendoza.
sábado, 26 de diciembre de 2009
Música en DVD - Yes Symphonic Live
En estos tiempos de hits de tres minutos y dos acordes, que se imponen más por insistencia del mercado que por propia musicalidad, reconforta encontrar en las góndolas de las disquerías música como la de YES.Me voy a referir aquí a “YES SYMPHONIC LIVE”, DVD doble que registra un concierto del mítico grupo inglés realizado en Ámsterdam (2001) junto a la European Festival Orchestra, dirigida por Wilheim Keitel.
Yes es un grupo de una extensa trayectoria, iniciada a fines de la década del sesenta, teniendo su esplendor en los setenta, época en que los jóvenes parecían tener los oídos más exigentes.
Los músicos de YES gozaban todos de formación clásica, de conservatorio, pero respiraban el apogeo del rock. Junto a otros grupos como Genesis, Emerson Lake & Palmer y Pink Floyd, fusionaron la energía del rock con la complejidad de la música clásica, dando origen a un movimiento musical denominado “Rock Sinfónico”.
YES, particularmente, se destacó por investigar las posibilidades espirituales de la música, lo cual los llevó a estudiar hinduismo, budismo, retroalimentando en forma notable su bagaje musical.
El concierto en cuestión se inicia con una preciosa versión de “Close to the edge”, esa pieza maravillosa parida en los setenta, de veintitrés minutos de duración que siempre asombra y nunca cansa.
La integración con la orquesta sinfónica está muy trabajada, destacándose los aportes del arpa, los violines y los instrumentos de viento.
La filmación es muy cuidada y se distribuye equitativamente entre todos los músicos incluyendo los de la orquesta.
En el concierto, tocan muchas de sus piezas más largas, como por ejemplo, “The gates of delirium”, otra suite de más de veinte minutos que aborda el tema de la guerra y la paz. Es notable como, en la parte de la guerra, sin perder musicalidad, podemos sentir el clima bélico en todo su caos y, al final de la obra, cuando llega la paz, la música logra pacificarnos y devolvernos a un estado de calma elevada.Los músicos: Jon Anderson, un timbre de voz único, adecuado para transmitir la espiritualidad de la música. Steve Howe, uno de los mejores guitarristas de la historia del rock (me contengo de decir “el mejor” porque no conozco a todos), dueño de una técnica y velocidad de dedos increíble que le permite tocar siempre lo que quiere y no lo que puede.
Chris Squire, simpático e histriónico, lleva su bajo al límite, no se contenta con hacer una buena base sino que, además, va tramando complejas melodías, paralelas a las de la guitarra y los teclados.
Alan White comanda con energía una batería que jamás descansa en ritmos fáciles.
Rick Wakeman, es la gran estrella ausente de este concierto (se había tomado un par de años para sus proyectos solistas), reemplazado con solvencia por el joven Tom Brislin (teclados).
Los bises son a todo ritmo, con “Owner of a lonely Heart” y “Rondabout”, ya con los músicos de la orquesta bailando en el escenario, en homenaje a esta música grandiosa que todavía sigue sonando, bella y profunda, pese a cierto desconocimiento por parte de las generaciones actuales.Si los jóvenes de hoy no escuchan una música más elaborada no es porque sean menos despiertos o sensibles al arte; el tema es difícil de analizar y nos llevaría a terreno sociológico, pero pareciera que vivimos en una cultura que promueve la simplificación de las personas. Cada vez empleamos menos cantidad de palabras, por lo que nuestros pensamientos se empobrecen. Nuestros registros emocionales se socavan también: antes las personas parecían registrar un mayor caudal de emociones. Hoy por hoy o estás bien o estás mal, muy poca gente sabe distinguir tristeza de nostalgia, esperanza de alegría, o culpa de enojo.
Con la música sucede algo parecido: cada vez música más simple, menos acordes, menos textura, menos poesía.
Yes Simphonic Live, música para regalar o regalarse en tiempos navideños, tiempos de espiritualidad y resurrección. Yes, un poco de música, poesía y optimismo.

