La cobertura, por parte de la prensa, del show que Peter Gabriel dio en Buenos Aires (ver post inmediato anterior) merece una mención aparte. Todos los diarios hicieron su reseña, coincidiendo en destacar la calidad del show, aunque salpicando las crónicas de errores llamativos para quienes, se supone, deben informar correctamente, máxime, no habiendo intereses políticos en juego.
Diario Popular habló de un “soberbio show” en el que Gabriel tocó con “
Particular confusión generaron las dos coristas del concierto. La revista Rolling Stone, especializada en música, titula ingeniosamente su nota “Peter Gabriel: concierto para trenes y orquesta” pero comete el grosero error de mencionar la presencia de una cantante que nunca pisó
Si una revista especializada en la materia hizo aparecer por Buenos Aires a una cantante que nunca anduvo por nuestra tierra, qué podemos esperar del cronista de Clarín que también vió a Ane Brun en el escenario o el de Página 12 que, además de la susodicha Brun, agregó también a Sevara Nazarkhan, cantante que ha sabido vocalizar con Gabriel en algunos shows en Europa, pero que a la hora del concierto en GEBA se encontraba a miles de kilómetros de Buenos Aires.
“El diario de
Al tema “The Nest that Sailed the Sky” se lo cita como formando parte del álbum “Up” cuando en verdad es de “Ovo”. Errores de este tipo, varios. Y ni que hablar de la cantidad de público asistente que para algún medio fueron dieciocho mil, para otros treinta mil.
Los medios televisivos no se quedaron atrás. TN transmitió en vivo las dos primeras canciones del show. Como Gabriel entonó un par de veces la frase “hold on”, el famoso periodista que anunciaba el show dedujo que así se llamaría la canción por lo que no dudó en bautizar el tema como “Hold on”, con sobreimpreso incluido, cuando la canción se llama “Wallflower”. Al día siguiente, cuando repitieron la noticia corrigieron.
Si la simple cobertura de un concierto acumula tantos desaciertos, no parece descabellado sospechar que tal cantidad de errores inunde todas las demás noticias que, a diario leemos tal vez sin cuestionar cómo nos estamos informando. ¡Ni qué hablar de aquellas noticias que movilizan otro tipo de intereses!
http://diariopopular.com.ar/dp001.php?nId=622118&src=NP
http://www.rollingstone.com.ar/1425200-peter-gabriel-concierto-para-trenes-y-orquesta
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-23572-2011-11-20.html
http://www.clarin.com/espectaculos/musica/musico-amigo-trenes_0_593940890.html









Los bailarines, sus bailarines, no la rememoran con discursos sino bailando; no le dedican las consabidas palabras de enaltecimiento post-morten, le tributan una improvisación, una danza. Algo que salta a luz en la obra es el estilo personal de los bailarines, cada cual le pone a la danza su propia impronta. No bailan todos igual. Pina, como maestra, en lugar de enseñar un "pasito" para que todos lo repitan, procuraba extraer de cada bailarín el movimiento propio, distintivo de cada cual, aquello que dormía en su interior. En este punto, su tarea revela puntos de contacto con el del buen psicoanalista, partero de subjetividades, quien escuchando promueve que cada cual encuentre su propia voz.
Pero si bien la película se inicia en un tono alto, luego no puede sostenerlo. Por momentos Malick parece regodearse mostrando lo bien qué filma, lo artista que es y, para mi gusto se empantana en los barros de
Ya se consigue en las disquerías de nuestro país “Fly from Here”, el último álbum de YES. Producido por Trevorn Horn, con Benoit David en voz, Geoff Downes en teclados y los históricos Steve Howe (guitarra), Chris Squire (bajo) y Alan White (batería).
Algo que siempre llama la atención cuando se escucha a esta banda es que, como dijo un amigo, “nunca se sabe hacia dónde van”. Los medios masivos de comunicación han logrado que acostumbremos el oído a un formato de canción, del que siempre podemos augurar lo que está por venir. Esto nunca ha sucedido con la música de YES y tampoco ocurre en “Fly from Here”, álbum rico en permanentes cambios de ritmo y melodía; las canciones toman un rumbo inesperado, nunca se sabe para dónde van y ni siquiera los finales de los temas se “ven venir”. Las variaciones constantes hacen de la música un hecho impredecible.
